LINO LACEDELLI, GUIDA ALPINA, OGGI E MORTO





Se hizo famoso el 31 de julio de 1954 siendo, junto con Achille Compagnoni, los primeros que subieron al K2. Ardito Desio organizó un potente grupo de alpinistas italianos para uno de los más importantes logros de los años 50 en el mundo del alpinismo-himalayismo. Dejó fuera del grupo, por problemas físicos, a Ricardo Cassin, fallecido este año 2009 a los 100 años y para entonces un alpinista ya consagrado.

Nacido en Dolomitas -Cortina d'Ampezzo- donde comenzó a escalar a los 14 años, muere en su mismo entorno vertical y calcáreo. Guía de montaña y profesor de esquí.

En 2004 acudió, a sus 80 años, al K2 de nuevo a celebrar el 50 aniversario de su primera ascensión y a rendir un homenaje a Mario Puchoz, compañero de expedición que murió de mal de altura.

Los integrantes del grupo fueron: Achille Compagnoni, Ugo Angelino, Dr Gino Pagani, Mario Fantin, Ardito Desio, Erich Abram, Gino Solda, Lino Lacedelli, Walter Bonatti, Sergio Viotto, Pino Gallotti, Ubaldo Rey y Cirillo


TOMAZ HUMAR SIEMPRE AL LÍMITE COMO "TURISTA PROFESIONAL" COMO ÉL DECÍA....




Aún estábamos rememorando su increíble rescate en la vertiente Rupal del Nanga en 2005, cuando en el intento de rescate de Oscar Pérez no se conseguía movilizar los medios necesarios.
Él continuaba su vertiginosa y atípica carrera personal, solitaria, extrema contra sí mismo. Esta vez en el Langtang Lirung que se ve desde cualquier terraza de Kathmandú mientras te tomas un "continental breakfast". Él allá sabía y comunicaba por radio que era su última aventura.

Mientras tanto, se solicitó la ayuda del mejor cuerpo de rescate del mundo: el grupo suizo de rescate aéreo de Zermatt. En tan solo un día estaban ya en el campo base de la montaña, con uno de sus mejores y más experimentados pilotos y con Simon Anthamatten, que además venía aclimatado tras su reciente apertura de la cara sur del Jasemba. También iban en el grupo familiares y la doctora de Tomaz en Eslovenia, según nos confirmó Branko Ivanek. El viernes por la mañana ya estaban listos, pero el mal tiempo impidió volar al helicóptero y el riesgo de aludes no permitió el ascenso por tierra.

Pero en el momento en que ha sido posible, el piloto Robert Andenmatten y el alpinista Simon Anthamatten han conseguido localizar el cuerpo y descender con él.


Y tiempo habrá de analizar para aprender para futuras ocasiones este extraordinario dispositivo de rescate que ha funcionado como un reloj desde el primer minuto y de hablar como se merece de alguien como Simon Anthamatten. Uno de los mejores alpinistas del mundo que siempre está arriesgando y dejándolo todo por ayudar a sus compañeros. Como ya ocurrió el año pasado con el rescate de Iñaki Ochoa de Olza. La nueva generación de guías suizos (Steck, Anthamatten, etc.) están llevando el alpinismo a límites impensables. Pero para ello no han olvidado ni una coma de la vieja ética que sus antecesores ayudaron a crear hace ya más de 100 años, como verdaderos custodios de la llama sagrada del alpinismo.


Lo de calificarse a sí mismo como 'turista profesional' era más que una broma recurrente; era un intento de desmarcarse de gestas deportivas que muchos valoran y que él desprecia con elegancia. Cuando fue invitado a una ponencia en el prestigioso festival de Banff, se presentó diciendo: "Yo soy un puto turista que nunca ha subido al Everest. ¿Podemos comenzar el debate?". Cada vez que daba la mano, machacaba sin piedad los nudillos del saludado, con especial saña si este era un personaje trajeado, sólo para reírse de la cara que pone. Cualquiera que anduviera cerca debía esperar de él una broma o una mirada de sincero cachondeo cada vez que algún incauto caía en una de sus trampas verbales, o cometía un error. Pero es mejor no engañarse; su carácter era intuitivo y continuamente estaba poniendo a prueba al interlocutor. Su fama de loco o de, digamos, poco serio, formaba parte de una cuidada campaña de imagen personal que a veces era el mejor escudo para luego sorprender hablando de negocios. Contestaba lo que quería a las preguntas, desviaba la conversación, driblaba como un futbolista cualquier cuestión incómoda; a base de chistes, no revelaba nada que no quisiera. Una impecable sonrisa y una risa fácil le libraban de toda sospecha.


Pero, conversando con calma, demostaba cualquier cosa menos frivolidad. No bromeaba a la hora de hablar de la lucha personal tras un accidente que casi acaba con su carrera, del entrenamiento, del autodominio. Evitaba centrar la conversación en largos de escalada, material o cotaciones; prefería centrarse en la comunicación trascendente con la montaña y los espíritus que la pueblan... para de pronto saltar a la acción en estado puro. No era modesto ni pedante; sabe que es bueno en lo suyo y no lo niega. Nadie lo haría a la vista de su historial deportivo: una nueva vía en la Sur del Dhaulagiri, en solitario y en alpino; una magnífica apertura a la arista noroeste del Ama Dablam; un episodio épico en el Nuptse. Momentos terribles y rutas gloriosas que han hecho de él un referente en la escalada de extrema dificultad y compromiso. A la vuelta del Dhaula, el mismísimo Messner fue al aeropuerto a felicitarle. Según el momento y quién le escuchaba, sería considerado un maestro del extremo, un suicida vocacional, o un rey del marketing. En cualquier caso, como él decía, un profesional en toda regla. Lo de 'turista', podía ser una manera de reírse de sí mismo, pero también puede dejar una traza de broma cruel dirigida al resto de los humanos que nos arrastramos a ras de suelo, o incluso de los que sí han subido al Everest, sujetos a un puño jumar y a una cuerda fija, un pasatiempo que él no entendía y que se negaba a asimilar al alpinismo.


Extractos de www.barrabés.com

SOMIEDO: PARQUE NATURAL=MOTOR ECONÓMICO


La perfecta identificación de los somedanos con la calificación de Parque Natural que hace 20 años estrenó su concejo es fundamental para entender que dicha figura de protección ambiental haya supuesto un importante impulso para la renta del municipio. Así lo defendieron Pablo Álvarez, subdirector del Parque Natural de Somiedo y José Alba, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo, en el programa de Canal 10 'La Lupa'.
«Es una ventaja que la población haya asimilado que tirar contra el parque es tirar contra sí mismos y que pongan la pegatina del parque en su coche es indicador de que están contentos, de que saben que tienen 'acciones' en esa sociedad», explicó José Alba.
Que el espacio protegido esté totalmente incluido en un solo concejo facilita, además, su administración. En ese sentido, José Alba recordó que cuando el parque fue creado se planteó incluir también superficie de otros dos municipios limítrofes, que no se mostraron propicios, probablemente por temer que las limitaciones medioambientales podrían coartar la actividad económica. Luego, con el éxito de la iniciativa ya consolidada, los referidos concejos intentaron rectificar, pero entonces Somiedo se opuso a una ampliación que podría complicar la gestión del espacio.
¿Qué ocurrió para que Somiedo pasara de ser uno de los municipios con menor renta per capita de Asturias a situarse en la zona media de esa clasificación? La opinión de los expertos es que la apuesta de los somedanos por el turismo fue gradual, prudente y sin grandes inversiones, cosas que propiciaron que ninguno de los negocios recién montados fracasara. «La acumulación de capital y de conocimiento turístico fue en paralelo», señaló Alba.
"El Correo Digital"

HERMAN BUHL Y LA GRAN MONTAÑA (Nanga Parbat)






Cuando aquel verano del 53 Hermann Buhl llegó a las faldas del Nanga Parbat, era tal la carga de tragedias que la montaña arrastraba, tantos los dramas que en ella se habían vivido que, seguramente, sólo su tenacidad y su valor le harían pensar en la cumbre. Sólo su determinación pesaría mas que el miedo.
Buhl, formaba parte de la expedición germano-austríaca que dirigía el rígido Karl Herrligkoffeer y no hay que perder de vista que, para entonces, esta montaña, la novena en altura del Planeta, se había "tragado" a Mummery y a los dos hunzas que le acompañaban en 1895. Mucho después, en el 34, a 3 miembros de una expedición alemana mas 7 de sus porteadores y al poco, en 1937, a 16 personas entre escaladores y porteadores, a los que sepultó con un alud en el Campo IV.
La ascensión de Hermann Buhl fue una lección de estilo alpino; prácticamente sin equipo y abandonando el poco que llevaba por el camino.
Alcanzó la cumbre muy tarde, cargando a sus espaldas con 1225 metros de desnivel desde el Campo V y con diecisiete horas trepando, escalando y andando.
Tal como él lo cuenta, llegó como "poseído" sintiendo mas el cansancio que ninguna idea parecida al triunfo.
Simplemente, se dio cuenta de que había llegado porque no había nada más alto. Según sus palabras "por ninguna parte se puede seguir subiendo..."
Nada más comenzar el descenso le alcanzó la noche; la pasó de pie, casi a la altura de la cumbre y sin apenas ropa, agua ni comida. Solamente pensar en lo que debió pasar de pie sobre una repisa inclinada, pone la piel de gallina y da una medida exacta de su valor. Me lo imagino agotado, luchando contra el sueño y solo, completamente solo, allá arriba y me dan escalofríos.
No pudo volver al Campo V (6900 metros) hasta las siete de la tarde del dia siguiente. Cuarenta horas entre ida y vuelta. El descenso debió ser terrible.
Todo esto él lo cuenta mucho mejor que yo en su libro "Del Tirol al Nanga Parbat". Explica magníficamente todo, en especial cómo en las peores horas del descenso notaba que "alguien", que él sabía bien que no estaba, le hacía compañía; algo así como un fantasma bonachón que le ayudaba, le animaba y hasta le aseguraba en algunos pasos.
Realmente fue una gran hazaña. Casi en los comienzos del "ochomilismo", en una época no se si mejor o peor, pero en la que el mundo era más ancho y el Himalaya estaba más lejos que ahora y era mucho menos conocido y accesible.
En los mismos días en que ellos luchaban con el Nanga Parbat, Hillary y Tenzing coronaron el Everest. Sólo tres años antes los franceses, Herzog y Lachenal, habían subido al Annapurna y hasta el 54 no pondrían sus pies en el Cho Oyu Jöchler, Tichy y Pasang Dawa lama. Casi todo estaba aún por descubrir....
Hermann Buhl murió sólo cuatro años mas tarde, tenía 33, acababa de hacer la primera al Broad Peak y cuando intentaba, junto a Diemberger, el Chogolisa se fue al vacío con una cornisa y nunca se le volvió a ver.
Como escribió Kurt Diemberger " en algún punto del glaciar, al pie de la norte, duerme su último sueño"

Relato de Jokin Azqueta Furtado (Muga)